Por: MCS Fecha: 04 Junio, 2017 Categoría: Equipos, Soluciones RR.HH Comentarios: 0

Que las organizaciones actuales tienen que rendir en un entorno de máxima complejidad, es una realidad constatada por todos los líderes, equipos y profesionales. La competición empresarial ha cambiado. Exige más a todos los que participan en ella.

Para ser eficaces con este nuevo modelo de competición, hay dos variables que tenemos que dominar: la complejidad y la adaptabilidad. De cómo las manejemos con nuestros profesionales, dentro y fuera de nuestras organizaciones, dependerán en gran medida los resultados que obtengamos.

Nos gusta mucho la descripción que de ellas realiza el general retirado Stanley McChrystal. En parte, porque utiliza como marco de referencia para trabajarlas dentro de su libro “Team of Teams”, el mundo de la alta competición deportiva, relacionándose muy cerca con nuestro método de entrenamiento deportivo organizacional. Pero vamos al grano.

La complejidad del actual entorno de competición empresarial, se resuelve con comportamientos que generan respuestas rápidas e interdependientes. Pensemos como si fuéramos entrenadores de un equipo de fútbol. Nuestros jugadores, ante una situación de máxima exigencia, tomarán decisiones rápidas que requerirán de una interacción entre todos ellos. Por ejemplo, una decisión de un mediocentro implica un movimiento de un extremo, del delantero y de la defensa. Y todo ello, ocurre de manera coordinada.

Esta coordinación sucede, porque nuestros profesionales tienen la autonomía para decidir dentro de un esquema inicial de funcionamiento. Dicho esquema es conocido y compartido por todos. Además, se han visto entre ellos funcionar, dentro de este esquema, en diferentes momentos. Sigamos con el ejemplo del equipo de fútbol para explicarlo. Aunque el entrenador ha marcado un sistema de juego, los jugadores tienen el visto bueno para moverse por él, e incluso salirse, si consideran que la situación de juego lo requiere. Y eso, es compartido por todos. Todos han visto cómo en otras ocasiones han funcionado sus compañeros en situaciones similares. Así que saben acompañar esas decisiones para que repercutan en el rendimiento del equipo.

Tener esta consciencia colectiva de funcionamiento, enmarcarla dentro de actuaciones autónomas, que permitan tomar decisiones con rapidez y de manera coordinada, participando de ellas todo un equipo, supone un reto para los departamentos de recursos humanos. Desde luego, hoy en día no hay herramientas para conseguir estos niveles de trabajo, salvo en situaciones puntuales donde, de manera involuntaria, se unen varios profesionales por un objetivo común. La buena noticia es que en el deporte esto se entrena cada día. Y además, tenemos las herramientas para hacerlo. Seguramente por eso, hoy por hoy, se nos mira tanto desde el mundo de la empresa.

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