Por: MCS Fecha: 24 octubre, 2012 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

En los próximos años los métodos de formación tradicionales deberán establecer un cambio de rumbo. Nos encontramos ante un sector con una demanda exponencial, que a la vez ha de luchar con una oferta altamente saturada.  Cuando hablamos de formación, nos referimos a formación en habilidades psicológicas o competencias, no a formación técnica. El objetivo de la segunda es adquirir conocimiento, mientras que el de la primera es generar rendimiento en los equipos que la reciben.

La relación entre deporte y empresa no es nueva. Numerosos ex deportistas de élite han vinculado ambas dimensiones con mayor o menor acierto, o mejor dicho, con mayor o menor transferencia al mundo empresarial. Algunos instauraron los valores del deporte en cada proyecto que dirigían.Otros, iban más allá y utilizaban protocolos y procedimientos de trabajo que emulaban las condiciones de una competición (por ejemplo, creando un ranking de empleados). Terceros, se quedaban a medio camino y ofertaban charlas de motivación donde contaban sus experiencias, casi siempre de éxito, cuando la cruda realidad del deporte es que detrás hay 1 minuto de gloria hay 200.000 horas de entrenamiento espartano.

La carencia de contenidos extrapolables al rendimiento empresarial era maquillada por una bonita puesta en escena. Sin embargo este tipo de charlas tienen algunos inconvenientes que debería cuidar cualquier acción formativa :

  1. La incapacidad de transferir esos conceptos al día a día laboral.
  2. La medición del impacto real y permanente en la motivación del equipo.
  3. El resultado en la cifra de negocio.

Un profesional de la empresa es lo más parecido a un deportista de élite. Si el deportista no puede ser formado porque mañana tiene que rendir. El profesional o el equipo empresarial tampoco puede ser formado por el mismo motivo.

​Y ustedes preguntaran, ¿cómo puede ayudarme el entrenamiento deportivo para mejorar mi rendimiento en el puesto de trabajo? Pues bien, las habilidades psicológicas que competen a un deportista y las que necesita un directivo de una multinacional, tienen no sólo algo, si no mucho en común. Ambas se gestan bajo los mismos procesos mentales y neurológicos. Ambas requieren de un contexto manipulado, donde se repita y experimente la habilidad en primera persona y no a través de la explicación teórica de una tercera.

Cualquiera que tenga la suerte de haberse acercado al deporte de élite, habrá comprobado que éste posee la mayor y más evidente cualidad en la que el mundo empresarial todavía no ha reparado: el efecto de un entrenamiento. Si un equipo deportivo (ej:fútbol) necesita un entrenamiento específico para mejorar una habilidad (ej: la comunicación entre sus líneas) su entrenador o psicólogo deportivo, diseñará una serie de ejercicios en el campo para obligarlos a comunicar de forma repetida y en diferentes circunstancias de manera que el equipo sea capaz de replicarlo en competición. En ninguno de los casos, se sentará al equipo en un aula para pasarle 200 trasparencias sobre la comunicación.

En la misma medida, el profesional de una organización (por ejemplo, un comercial de ventas) necesita entrenarse en diferentes competencias (por ejemplo, planificación) que son claves para conseguir rendimiento en su puesto de trabajo. Un método de entrenamiento, que diseñara una serie de ejercicios, donde el profesional tuviera que repetir aquellos parámetros que definen una buena planificación (por ejemplo, procedimientos claros y específicos) asegurarían una rápida e impactante transferencia a su puesto de trabajo.

​Bajo este paradigma, ¿qué nos hace pensar que un curso de comunicación en una aula nos va a permitir ser mejores comunicadores al día siguiente?; ¿cómo podemos pensar que recibir información sobre los procesos ventas nos va a implantar la habilidad ejecutiva de vender eficazmente? Al fin y al cabo, las habilidades psicológicas en entornos de rendimiento, no se contagian ni tienen efecto bluetooth, sino que son hábitos que funcionan por una relación causa.efecto: si hago esto ocurre esto otro.

​En base a todo lo anterior, no hay metodología más especializada que provoque resultados y un impacto en el rendimiento, tanto en competencias personales como de tarea, que el entrenamiento. Su adaptación al mundo empresarial con el objetivo de revolucionar la formación actual en las organizaciones, es la principal misión de nuestra empresa: MindCompanySport.