Por: MCS Fecha: 28 marzo, 2016 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

A pesar de lo que parece en la foto, es un equipo de Fútbol Sala de Primera División. Está realizando una preparación física y táctica especial en la arena. Hasta ahí todo puede ser “normal”. Pero hay algo más detrás de esa foto. Unido a ese trabajo específico, hay un trabajo de Psicología Deportiva. Es una disciplina que sirve para que mejoren los deportistas su rendimiento mental. Aunque en esta ocasión, se utiliza un método de trabajo diferente a lo que se suele utilizar con este factor del rendimiento deportivo.

Y es que el psicólogo deportivo de este equipo apenas habla en el vestuario. No suele trabajar en una habitación con los jugadores de manera individual. Tampoco habla sobre el estado mental de los jugadores con el entrenador. Ni si quiera del estado mental del propio entrenador. No utiliza la información que ve del equipo para dar pistas al entrenador sobre tendencias de comportamiento subjetivas de los jugadores. No habla de ello ni con el responsable del material del equipo, ni con el fisioterapeuta, ni con el médico y tampoco con el preparador físico.

¿Qué hace entonces? Pues todo el tiempo lo emplea en diseñar ejercicios junto al entrenador para que tengan una carga psicológica óptima. Se apoya en el preparador físico para no equivocarse en los esfuerzos que requieren los mismos y luego los pone en práctica con el equipo, integrándolos dentro de la sesión que dirige el entrenador, siendo siempre éste el que los realiza.

De esta forma, el entrenador puede trabajar las situaciones de bajo rendimiento mental que el psicólogo ha detectado durante la competición. De la misma manera, el equipo mejora mentalmente gracias a la repetición de las mismas y a las dificultades que se le añaden en colaboración con todo el staff técnico.

Esto ocurre porque los deportistas trabajan acciones durante el entrenamiento que favorecen su disposición psicológica en la competición, mejorando gracias a ver su resultado directo en el entrenamiento y, al mismo tiempo, ganando en confianza, motivación, comunicación, gestión del estrés y todas las habilidades que se quieran nombrar.

Es lo que tiene el deporte profesional, que es un sitio donde las palabras sin las acciones de entrenamiento, se quedan cortas para el rendimiento. Por eso este método sí mejora, y además de forma medible, el rendimiento psicológico.