Por: Javier de Miguel Muñoz Fecha: 21 octubre, 2018 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

Lo importante, no es el término que utilicemos. Hay una verdadera tormenta de palabras para hacer referencias a las personas en las organizaciones. De buscar un término que sea afín a la necesidad de considerarlas PERSONAS dentro de la organización.

Creo que seguimos perdiendo demasiado tiempo en esto, cuando lo importante es trabajar con ellas, no buscar un nombre que consiga cambiar el concepto empresarial que se tiene del papel que juegan las personas en el entramado empresarial. Ninguna palabra va a cambiar nada. Solo las formas de trabajar con las personas y las acciones que se realizan, conseguirán hacerlo.

Al final, diferenciar entre recursos humanos o humanos con recursos, como últimamente estoy leyendo, no es tan importante. Todos son esfuerzos muy válidos y que tienen toda la intención del mundo. Pero la realidad, es que lo que hay que hacer es comportarse como “humanos” que trabajan juntos.

Las empresas son el entorno.

La responsabilidad de los negocios, empresas, organizaciones o entidades es crear un entorno donde se pueda desarrollar una actividad humana y no una actividad, exclusivamente, laboral. Hacerlo solo desde la perspectiva laboral, “saca” a la personas de la ecuación. Toda actividad profesional tiene que estar orientada hacia los resultados, bien. Pero, la cuestión es que para poner ese rumbo, las personas son necesarias.

Tom Peters, autor de “En busca de la excelencia”, habla de que los empresarios son los responsables de crear entornos que contribuyan al bienestar de las personas. No estoy de acuerdo. Son responsables de que los entornos empresariales cuenten con las personas para ser creados. No se puede cargar de toda la responsabilidad, a quién crea un entorno donde las personas tienen la oportunidad de afrontar sus retos profesionales, obteniendo un salario, a cambio de utilizar su talento.

Esos entornos (negocios, empresas, organizaciones, entidades…), requieren un ejercicio de emprendimiento y riesgo, que no puede ser menospreciado. Otra cuestión, es la forma en la que se conciben. Y, nuevamente, vuelvo a repetirme, no es una cuestión exclusiva de los accionista, juntas directivas, directivos, CEOs… Es una cuestión de ambas partes. El entorno es responsabilidad de todas las partes que conviven dentro de él.

“Dirigir es la cima del saber humano”, Tom Peters.

Liderar es muy complicado. Esto me comenta siempre Javier Imbroda (ex seleccionador nacional de baloncesto). Dirigir requiere un conocimiento muy delicado, según palabras de Tom Peters. John Maxwell, Raymond B. Catell, Peter Senge, Idalverto Chiavenato, Gibb, John Kotter, David Archer, Konrad Fiedler, Alberto Santos, Keith Davis… Todos ellos hablan de persuadir, de influir, de convencer, de unir, de influenciar, de impulsar, de participar, de generar o de dirigir.

Sin embargo, en deporte profesional, donde los resultados son la clave para seguir o no en una competición, todos COLABORAN. Y son los entrenadores y los deportistas, las personas que utilizamos como referencia para motivar a nuestros profesionales “humanos”. Sin embargo, los gurús del management, los líderes de opinión en temas de liderazgo o los expertos en recursos humanos, apenas recurren a este concepto.

Para ser justo, uno sí que lo hace. Y además, curiosamente, lo utiliza explicándolo con una prueba de atletismo: la carrera de relevos. Su nombre es Yves Morieux, es un consultor de The Boston Group. Él habla de COOPERACIÓN. De la diferencia que marca, utilizar las métricas y la cooperación para generar humanos que marquen la diferencia, en entornos complejos. Hay otro más, pero no está relacionado con los recursos humanos. Es un militar y se llama Stanley A. McChrystal. Ha sido comandante en jefe de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán y es autor del libro “Team of Teams”. Habla de la importancia de compartir entre equipos y no entre estructuras jerárquicas. Casualmente, también pone como ejemplo, el formato de funcionamiento de los jugadores de fútbol americano.

El entrenamiento como herramienta colaborativa.

Es la base de nuestra firma MindCompanySport. El entrenamiento deportivo, puede que sea el método de trabajo más cooperativo que existe. Entrenadores y deportistas, colaboran juntos para conseguir poner en marcha una estrategia, que acabe superando un reto que todos se han propuesto superar.

En los entrenamientos todos participan, todos influyen, todos dirigen, todos convencen… en algún momento. Por muy dirigido que esté, durante las sesiones de entrenamiento, se toman tantas decisiones para ajustar la estrategia, dentro de un entorno donde todos los humanos están juntos y actuando al mismo tiempo, que es imposible no colaborar en la construcción de la forma de funcionamiento final, y que será la que se lleva a la competición.

Por eso, los profesionales que trabajan de cerca con los equipos, saben y hablan de la importancia de la colaboración. De la importancia de contar con las personas para construir una estrategia dentro de entorno profesional. Se responsabilizan de su función de preparar ese entorno para que surja el talento pero, también, responsabilizan a sus profesionales de formar parte de ese entorno y de cómo hacerlo más eficiente.

En este sentido se orienta nuestro nuevo libro con Editorial Planeta “Entrenar para dirigir”. Nace de la colaboración entre humanos, filosofía de The Knowmad Hub. No hay otra forma de que una idea crezca y se pueda convertir en una estrategia ejecutable por personas, que no actúan, sino que ponen su talento, de forma cooperativa para afrontar retos comunes. Curiosamente, esta es la base del deporte profesional.