Por: MCS Fecha: 29 julio, 2016 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

La gestión del cambio en las empresas (o lo que es lo mismo, cómo adapta una organización sus recursos para pasar de una situación a otra que le garantice mayor éxito), es un término que está muy en boga hoy en día en el entorno empresarial.

Sin embargo, en el mundo del deporte no lo es tanto ya que aquí nada permanece estable por mucho tiempo.

En este sentido, la fusión que venimos pregonando entre el mundo empresarial y deportivo se hace notable desde el momento en el que las empresas se encuentran con situaciones parecidas a las que el deporte lleva décadas resolviendo con éxito.

 

Los cambios siempre suponen nuevas oportunidades

Para entender lo que queremos decir utilizaremos el ejemplo deportivo de cambio de entrenador en un equipo.

Este hecho suele conllevar la salida y entrada de nuevos profesionales, cambios de normas para los jugadores, nuevos estilos de trabajo o asimilar nuevos concepto.

El cuerpo técnico entrante resuelve esta situación de incertidumbre entre los miembros de la plantilla reuniéndolos a todo nada más llegar para explicarle cuáles son sus ideas de trabajo, lo que espera de cada uno de ellos y de qué manera pueden mostrarse útiles al proyecto.

Es probable que tengan que competir nuevamente por algo que ya tenían ganado o viceversa, pues este cambio puede suponer, para un jugador que anteriormente era reserva, la oportunidad para volver a ser titular.

La gestión del cambio empresarial (directivos, en los programas de gestión, en los métodos de trabajo, en la optimización de recursos, en la gestión de un proyecto…) suponen adaptarse a nuevas reglas pero también supone la oportunidad de alcanzar nuevas metas, tal y como sucedía con ese jugador que no era titular.

Cómo liderar con éxito la gestión del cambio en la empresa

En la gestión del cambio de cualquier organización es importante entender dos cosas:

  1. Que los equipos (ya sean deportivos o empresariales) tienen ciclos de vida.
  2. Que gestionar el cambio es, de entrada, gestionar la incertidumbre; lo que afecta a la motivación de los implicados de manera negativa.

Por tanto, nos interesa como gestores de vestuario (o empresariales) aumentar los niveles de implicación del equipo y centrarnos en aquello que podemos controlar. 

¿Cómo?

Aquí apuntamos algunas claves para lograrlo:

  • Comunicar el cambio. Y comunicar no significa mandar un email masivo a todos los empleados. Hay que tocar y palpar a las personas cuando se comunica un cambio de estrategia o de política porque ese cambio de dinámicas supondrá, con toda probabilidad, una transformación no sólo en su vida profesional sino también en su vida personal.
  • Invertir tiempo en explicar qué se espera de manera individual de cada uno ellos para que nadie se plantee expectativas poco realistas. Por ejemplo, prometer a un jugador la titularidad a principio de temporada sin tenerlo claro, puede generar problemas.
  • Que cada miembro del equipo conozca cuál es su nueva aportación al grupo y, además, es importante que el resto del equipo también la conozca.
  • Aumentar el número de refuerzos positivos ante los pequeños progresos que se van consiguiendo, de forma que los profesionales perciban que el reconocimiento de las “pequeñas batallas” nos llevará a conseguir una gran victoria. Así y a medida que se acumulan los entrenamientos, la suma de esos pequeños avances, generen la adaptación total al sistema.
  • Un cambio requiere nuevas planificaciones y nuevos procesos de trabajo. Es importante, en las primeras implementaciones, hacer partícipes a los empleados de estas nuevas planificaciones .
  • En línea con lo anterior, nuevas planificaciones traen nuevos objetivos y por tanto nuevos indicadores con los que los profesionales van a ser medidos. Huelga decir, que a esos indicadores hay que hacerles un seguimiento estricto sobre todo en los primeros estadios del proceso de cambio para afianzar los nuevos hábitos de trabajo.
  • Hay que conseguir que dentro de los nuevos equipos que se forman, los componentes adquieran el compromiso individual para conseguirlo. Para ello, hay que hablarles de ganancias y de lo que ellos van a sacar de esto.
  • Que sepan de primera mano y de manera realista, cuáles son los nuevos recursos de los que disponen. Por ejemplo, prometer mejoras tecnológicas en una empresa de servicios y que finalmente no ocurran, traerá problemas.

En definitiva, para llevar a cabo un cambio organizacional de forma efectiva necesitarás comunicarlo personalmente a los empleados que se verán afectados; qué rol ocupará cada uno en la implantación de los nuevos cambios; deberás establecer métricas para realizar un seguimiento de la implantación.

 

La gestión del cambio y cómo abordarla

Existe el mito de que la gente se resiste al cambio. Ya se trate de un cambio deportivo, empresarial o personal. De hecho, este es un argumento que siempre han empleado entrenadores deportivos que no saben cómo gestionarlo porque no han aplicado ninguna de las recomendaciones anteriores.

No se trata, por tanto, de un problema de resistencia sino de comunicación y motivación.

En este sentido, es importante entender que:

  • Los profesionales se resisten a hacer aquello que otro les obligue a hacer, sobre todo, si no le ayuda a conseguir resultados. De ahí la importancia de dialogar con ellos e implicarlos en la gestión del cambio organizacional.
  • Los profesionales se resisten cuando, pudiéndose, no se toman en cuenta sus necesidades o intereses.
  • Los profesionales se resisten cuando no tienen espacio ni autonomía para influir en las decisiones que a ellos les atañe. Involucrarlos en el proceso de cambio les hará sentirse partícipes del mismo y entender que su trabajo contribuirá, de forma directa, al éxito de la empresa.

 

Conclusión

La gestión del cambio en las empresas o el deporte para ser efectiva debe contar con el apoyo e implicación de todo los agentes involucrados en dicha transformación. Trabajadores en el caso de la empresa, jugadores y cuerpo técnico en el caso del equipo deportivo.

Conseguir motivar a los profesionales para que contribuyan de manera positiva en la gestión de ese cambio es fundamental para llevarlo a cabo con éxito. Y eso pasa por reducir la incertidumbre que dicho proceso generará.

Para ello es importante explicar a todos los implicados qué cambios se harán, cual será su papel en el mismo y valorar, de manera continua, los resultados del proceso de implantación.

En definitiva, del grado en el que un equipo (deportivo o empresarial) consiga asumir y gestionar el cambio dependerá cómo escriba su propia historia.

Y en tu empresa, ¿Cómo abordáis la gestión del cambio? Estaremos encantados, como siempre, de que nos lo cuentes en el apartado de comentarios.