Por: MCS Fecha: 23 diciembre, 2013 Categoría: Entrenamiento Comentarios: 0

¿Te imaginas un equipo de futbol -o de cualquier otro deporte- en el que todos los jugadores tuvieran una mentalidad individualista y no apoyaran al compañero cuando fuese necesario?

El resultado sería una derrota segura.

Y es que como su propio nombre indica, los deportes en equipo necesitan ser precisamente eso: un equipo. Y eso pasa por ayudar al compañero que lo necesita (por ejemplo, a defender a un jugador contrario) para conseguir el bien común del grupo: la victoria.

Esta actitud proactiva -de dar más de uno mismo para ayudar al equipo- tan normalizada en el mundo del deporte, no lo es, sin embargo, en el mundo de la empresa donde los equipo de trabajo (marketing, ventas, administración…) no suelen trabajar bajo ese principio de ser proactivo con los compañeros para lograr el objetivo común de la empresa.

Si en el deporte este principio funciona tan bien, la pregunta sería: La proactividad en el deporte, ¿se puede aplicar al mundo empresarial.

La respuesta es: Claro que sí.

Y en este post te vamos a explicar cómo hacerlo.

 

Proactividad y estrategia empresarial

Tomemos como ejemplo el departamento comercial de una empresa para entender el principio de proactividad en el entorno empresarial. Imaginemos que sus trabajo para los próximos meses se centra en conseguir nuevos clientes.

Existen numerosas estrategias que permiten a un departamento comercial mejorar su capacidad de captar clientes.

Podríamos destacar algunas de ellas como:

  • Ofrecer más por el mismo precio.
  • Buscar nuevos mercados y nuevos canales.
  • Crear nuevos productos para llegar a diferentes segmentos.
  • Aumentar el número de visitas a “puerta fría”.
  • Preocuparse más por los comentarios de tus clientes.
  • Aprender de los que lo hacen bien dentro de tu sector.
  • Molestarse en ver que hace la competencia y así captar algún “enfadado”.
  • Eliminar canales intermedios.
  • Testar mercados emergentes.

Pues bien, todas estas estrategias no pueden llevarse a cabo sin una conducta fundamental: la proactividad en el trabajo.

Una actitud donde trabajadores del departamento no se quedan de brazos cruzados y trabajan en equipo y de forma activa para conseguir un propósito común. En este caso, más clientes.

En el lado opuesto a la proactividad se encuentra la reactividad. Un actitud en la que el trabajador se limita a poner excusas para no hacer el trabajo que debería realizar.

 

La conducta proactiva en el deporte

La conducta – o actitud proactiva– en los equipos de alto rendimiento, se define como la capacidad de “asumir algo más de lo que me toca y apoyar donde más se me necesita”.

Esta conducta tiene una doble incidencia:

  1. En el cliente: que me ve mejorada su atención.
  2. En tus compañeros de trabajo: permitiendo crear un clima de entrega desinteresada.

Phil Jackson, unos de los entrenadores más destacados de la NBA, siempre ha entrenado a sus equipos en la entrega desinteresada, entendiendo este concepto como la capacidad de cada jugador de generar algo para los demás (el equipo), partiendo del cumplimiento de sus responsabilidades.

Si la tarea inicial de un jugador no es la de defender un tiro a canasta, pero al salir el balón del jugador contrario ve la posibilidad de ayudar en el rebote a su compañero, debe hacerlo sin dudar.

Para Phil Jackson la clave de un equipo compacto es la capacidad de realizar “algo más de lo que me toca en el equipo”, siempre que sirva para potenciar y no para debilitar.

Cambiemos de deporte y pensemos qué ocurriría si el portero de un equipo de fútbol ejecutara la conducta proactiva de subir a rematar un córner 10 minutos antes de acabar el partido, en lugar de hacerlo en el tiempo de descuento.

Eso es precisamente lo que ocurrió en la eliminatoria de Europa League de la temporada 2012 – 2013 que enfrentó al Atlético de Madrid contra el Rubin Kazan.

El Cholo Simeone decidió mandar al portero a rematar el último córner cuando el resultado era de 1-0 en contra y aún quedaba el partido de vuelta. En esta caso, la conducta proactiva malentendida provocó lo contrario de lo esperado: un 2-0 en contra del Atlético.

 

Por eso hay que incidir en este aspecto. Un trabajador proactivo (o jugador, en este caso), debe ofrecer esa ayuda extra siempre que sirva para potenciar y no debilitar, como fue el caso de esta jugada del Atlético de Madrid.

 

La cooperación en los equipos de trabajo y la proactividad

Las organizaciones actuales tienen que rendir en un entorno de máxima complejidad. La competición empresarial ha cambiado y exige más a todos los que participan en ella.

Para ser eficaces con este nuevo modelo de competición, hay dos variables que tenemos que dominar:

  • La complejidad y
  • La adaptabilidad.

De cómo las manejemos con nuestros profesionales, dentro y fuera de nuestras organizaciones, dependerán en gran medida los resultados que obtengamos.

Nos gusta mucho la descripción que de ellas realiza el general retirado Stanley McChrystal. En parte, porque utiliza como marco de referencia para trabajarlas dentro de su libro “Team of Teams”, el mundo de la alta competición deportiva, relacionándose muy cerca con nuestro método de entrenamiento deportivo organizacional.

La complejidad del actual entorno de competición empresarial, se resuelve con comportamientos que generan respuestas rápidas e interdependientes.

Pensemos como si fuéramos entrenadores de un equipo de fútbol. Nuestros jugadores, ante una situación de máxima exigencia, tomarán decisiones rápidas que requerirán de una interacción entre todos ellos.

Por ejemplo, una decisión de un mediocentro implica un movimiento de un extremo, del delantero y de la defensa. Y todo ello, ocurre de manera coordinada y proactiva.

Esta coordinación sucede, porque nuestros profesionales tienen la autonomía para decidir dentro de un esquema inicial de funcionamiento que es conocido y compartido por todos. Además, se han visto entre ellos funcionar, dentro de este esquema, en diferentes momentos.

Sigamos con el ejemplo del equipo de fútbol para explicarlo. Aunque el entrenador ha marcado un sistema de juego, los jugadores tienen el visto bueno para moverse por él, e incluso salirse, si consideran que la situación de juego lo requiere. Y eso, es compartido por todos.

Todos han visto cómo en otras ocasiones han funcionado sus compañeros en situaciones similares. Así que saben acompañar esas decisiones -desde un punto de vista proactivo- para que repercutan en el rendimiento del equipo.

Tener esta consciencia colectiva de funcionamiento, enmarcarla dentro de actuaciones autónomas, que permitan tomar decisiones con rapidez y de manera coordinada, participando de ellas todo un equipo, supone un reto para los departamentos de recursos humanos.

Yves Morieux, en una de sus charlas Ted, hablaba precisamente de cómo motivar e implicar a los trabajadores para trabajar de manera cooperativa y lograr los objetivos de la empresa.

 

Hoy en día no hay herramientas para conseguir los niveles de trabajo a los que nos referíamos en el párrafo anterior, salvo en situaciones puntuales donde, de manera involuntaria, se unen varios profesionales por un objetivo común.

La buena noticia es que en el deporte esto se entrena cada día. Y además, tenemos herramientas, como la actividad colectiva que te proponemos a continuación, para hacerlo.

 

Cómo trabajar la proactividad y la cooperación en el entorno laboral – Ejercicio práctico

Una vez que definido cómo se trabaja la proactividad en el mundo del deporte y la importancia de la cooperación para alcanzar el éxito, toca trasladar esos principios al mundo de la empresa. Pero…

¿Cómo entrenamos la conducta proactiva y la cooperación en un entorno deportivo para asegurarnos su transferencia al entorno laboral?

Lo haremos a través de una actividad colectiva y necesitaremos:

• Una pista de pádel.

• Una bola de tenis y una pala por profesional.

• Un cono por profesional.

Una vez tenemos el material, distribuiremos los conos -que serán zonas de trabajo- a lo largo de la pista de pádel y cada empleado se situará en cada uno de ellos con la pala en una mano y pelota en la otra.

Ejercicio MindCompanySport para entrenar la conducta proactiva y cooperativa

Una vez colocados, cada uno de los empleados realizará una tarea de control de pelota con el número de repeticiones que aparece entre paréntesis:

• Botar la bola hacia abajo contra el suelo (100).

• Botar la pelota hacia arriba sin dejarla caer (100).

• Botar la bola alternando las dos caras de la pala (70).

• Botar la bola con el marco de la pala (70).

• Golpear de derecha contra el muro/cristal (50).

• Golpear de revés contra el muro/cristal (50).

El objetivo del entrenamiento es conseguir que cada uno de los participantes, en su cono, complete la tarea que tiene asignada en el menor tiempo posible.

Teniendo en cuenta que cada zona de trabajo tiene una dificultad diferente, la conducta proactiva ocurrirá cuando alguno de los que termine su serie acuda a apoyar a un compañero que aún están activos en los demás conos para restarle repeticiones.

El profesional, cuando haya terminado su serie, se acercará y ejecutará un número determinado de repeticiones. Las que considere oportunas.

Por ejemplo: si el jugador que botaba la pelota hacia abajo termina su tarea y decide apoyar al que realiza derechas contra el cristal, debe contar el número de repeticiones que realiza (ejemplo 15) con lo que el jugador al que se le asignaba esa tarea, tendrá que realizar 15 menos ( concretamente 35).

Naturalmente, en una situación de proactividad bien entendida, el empleado proactivo beneficiará más al grupo si ayuda a los que más lo necesitan, los que se están quedando rezagados o son menos diestros en el manejo de la pelota.

En resumen, el entrenamiento en conducta proactiva que proponemos requiere actuar para aportar más calidad de una forma controlada y eficaz. El apoyo desinteresado con control (la cooperación), sí sirve. El apoyo desinteresado sin control -y en un momento inadecuado- dinamita la eficacia de un equipo.

Y si quieres quieres profundizar más en los beneficios del entrenamiento para la empresa, te recomendamos nuestro libro “Entrenar para vender” donde aprenderás de las tecnicas del deporte de élite para aumentar las ventas.

 

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