Por: MCS Fecha: 29 mayo, 2018 Categoría: Tendencias recursos humanos Comentarios: 0

Trabajar con personas implica comunicarnos con ellas. Utilizamos el lenguaje para poder interaccionar con los demás. Y según lo que decimos, así nos influimos. Al menos, eso comenta el estudio que destaca nuestra firma y que ha publicado el periódico El País.

Las frases motivadoras.

Utilizar frases motivadoras, leyéndolas y reflexionando sobre ellas, consigue un efecto de movilización positiva hacia la actividad que tenemos que desarrollar. Los estudios así están demostrándolo.

Pero el motivo de esa movilización, desde la opinión de nuestra firma, no está en el uso de lenguaje. No está en las palabras. Está en los hechos que están asociados ha esas palabras.

El lenguaje moviliza.

El lenguaje no cambia la realidad, ni influye en nuestras capacidades. Son las acciones que están detrás de esas frases las que sí influyen en nuestro comportamiento. Si esas frases motivadoras vinieran de personas que no tienen un histórico de éxito comprobable y real, no generarían ninguna credibilidad.

Puedes contabilizar los éxitos y fracasos de Michael Jordan. Puedes estar de acuerdo, por experiencia propia y demostrable, que profesionales no cualificados no pueden alcanzar buenos resultados. De hecho, si se les pide realizar a unas personas un trabajo para el que no están cualificados, después de “comunicar” sobre la necesidad de estar cualificados para realizar tareas precisas, lo más normal es que abandonen la realización de una actividad compleja antes que aquellos, que no “comunicaron” sobre la necesidad de cualificarse y sí sobre la necesidad de motivarse.

Incluso se antoja peligroso ver como profesionales que son conscientes de la falta de cualificación, solo por la influencia nacida de creer en la motivación que las palabras de otros les transmiten, apuestan por arriesgarse a realizar una actividad, donde pueden tener un alto grado de insatisfacción por no conseguir superarla.

La experiencia de éxito pasada.

Que se afronte una actividad compleja o tediosa, no es fruto del lenguaje transmitido, sino el resultado de una búsqueda de éxito en su pasado con otras actividades para las cuales sí estaban cualificados o donde supieron “aguantar” a pesar del aburrimiento. Lo que hacemos, tiene una altísima responsabilidad sobre cómo nos movilizamos.

Del mismo modo, en El Arte de la Guerra, Sun Tzu dijo que: “el vencedor ya ha ganado antes la batalla”. Pero lo argumentó dentro de un contexto de preparación minuciosa previa a la batalla. Es decir, se ve vencedor porque sabe que está tomando decisiones justificadas en base a los datos que tiene antes de una batalla. Se inspira en hechos, no en palabras.

Utilizar el lenguaje influye en nuestras capacidades, siempre que ese lenguaje, proceda de realidades contrastadas. Es muy importante tener presente siempre, con las personas dentro de las organizaciones, este detalle. Así movilizaremos a los profesionales, de forma feliz y equilibrada.