Por: Javier de Miguel Muñoz Fecha: 25 junio, 2018 Categoría: Tendencias recursos humanos Comentarios: 0

En el deporte de competición la clave está en entrenar con eficiencia para poder competir con la máxima eficacia. No entrenar con eficiencia, implica dedicarle demasiadas horas al entrenamiento con el consecuente desgaste físico y mental de los profesionales, que luego se verá reflejado en una disminución de su capacidad de rendimiento en la competición.

En la empresa, si no analizamos los tiempos y cargas de trabajo de los profesionales siguiendo el mismo criterio deportivo descrito en el párrafo anterior, nos seguiremos encontrando con el problema de la baja productividad empresarial. Actualmente, en España dedicamos unas 1695 horas en el ámbito laboral, unas 332 horas más que Alemania que es una de las economías más potentes de Europa.

Nos situamos en la parte alta de la clasificación en horas laborales empleadas en Europa y, sin embargo, estamos en la parte baja de la clasificación en relación al partido que le sacamos a esas horas: nuestra productividad es del 31,5%, estando por delante de Grecia y Rumania.

Estamos trabajando mucho y con poca eficiencia en las pymes que son el 99% de nuestro tejido empresarial. Seguimos pensando que la productividad es cosa de grandes multinacionales, cuando realmente es un indicador clave de todo reto empresarial.

El día a día, nos confunde.

Las tareas diarias necesarias para hacer funcionar nuestro negocio nos agotan y nos colapsan. Y, además, son inapropiadamente prioritarias. Las tareas directamente relacionadas con el cliente y la actividad operativa de los negocios tienen toda nuestra atención “desmedida”. Las hacemos porque es lo que hay que hacer en nuestro sector, pero no las hacemos buscando eficiencia sino buscando “despacharlas”. De esta forma, cuánto más “despachemos” mejor estamos haciéndolo. Todo lo contrario que se busca con la productividad, donde el volumen desmedido no es síntoma de salud empresarial.

Poca flexibilidad horaria.

Tenemos problemas para adaptar la libertad horaria de nuestros profesionales. Si los profesionales están sujetos a horarios donde la conciliación no es posible cuando esta es una obligación para ellos, tendremos valores de absentismo justificado e injustificado elevados. Solo el miedo a la pérdida del trabajo ajustará estos valores como ocurrió en la etapa de la crisis. Y ya hemos aprendido, que el miedo en el entorno laboral es la base para el inicio de la falta de productividad en los equipos y el inicio de la “inercia” por la supervivencia laboral.

“Más” no es sinónimo de rendimiento.

La productividad aparece siempre que las tareas claves de producción de un negocio tienen indicadores que las definen adecuadamente en tiempo y resultados. Los entrenamientos deportivos se analizan así: tiempo que necesitamos, resultados que conseguimos. Seguir buscando retos empresariales con horarios “complicados”, estará bien siempre que sea eficiente para el negocio y con una repercusión positiva para el equipo de profesionales que lo lidera. Si solo tiene eficacia (resultados) para el negocio, será cuestión de tiempo la falta de rendimiento del equipo y, con ello, el comienzo de la disminución de los resultados.

Desde nuestra firma, insistimos muchísimo a nuestros clientes para que cuiden este concepto de productividad, sea el tipo de negocio que sea. Porque trabajar con la productividad siempre es sinónimo de mejora de resultados empresariales y satisfacción en los profesionales. Y ambos, son claves para la supervivencia de los retos empresariales, sin importar el tamaño y tampoco el sector.

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