Por: Javier de Miguel Muñoz Fecha: 11 junio, 2018 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

Rafael Nadal y sus éxitos son el mejor ejemplo de que los recursos humanos tienen un protagonismo clave en el entorno deportivo. Todo el trabajo que se realiza para alcanzar ese resultado está diseñado y ajustado al recurso humano que tiene que realizarlo: Rafa.

Tanto es así, que en su discurso tras ganar la final lo primero que hace es agradecer a su equipo que le haya llevado hasta allí. Ese agradecimiento hace referencia a muchas cuestiones que ya conocemos en el mundo de la empresa:

  • Estrategia diseñada para alcanzar el éxito.
  • Estructura de trabajo para abordarlo con opciones.
  • Organización de esa estructura para hacerla funcionar.
  • Diseño de un plan de formación técnico y en habilidades para competir.

Sin embargo, seguimos sin ver a las personas en la empresa como el eje del movimiento de nuestro modelo de trabajo. Cuesta mucho en la empresa ubicar a las personas en esa posición. En ocasiones por cuestiones laborales y en la gran mayoría, en opinión de nuestra firma, por cultura empresarial.

Pero la realidad es que las empresas que se esfuerzan en hacerlo, rompiendo con la dinámica de crear estrategias y diseñar procedimientos para alcanzar objetivos sin realmente tener en cuenta a los profesionales que los tienen que ejecutar, siempre llegan más allá de los resultados que tienen previstos.

El deporte, continuamente, nos está dando pistas de que las personas sí son protagonistas de los resultados que se obtienen ante grandes retos deportivos. Tanto, que si no están preparadas y ajustadas dentro de un modelo de trabajo, esos éxitos son imposibles de afrontar.

Utilizar esta metodología deportiva que se realiza dentro del propio puesto de trabajo y que esta muy alejada de las charlas motivadoras de contenido épico deportivo, permite empoderar a las personas en las empresas, consiguiendo un mejor ajuste de los modelos de trabajo por muy estandarizados que estos estén.

Y es una realidad, no una opinión de nuestra firma. Usar, adaptando adecuadamente, una metodología que está centrada en el ajuste de personas y formas de trabajo para que estas obtengan éxito, no es un brindis al sol. Es una decisión de innovación sólida.

Incluso empresas que llevan a sus espaldas años de experiencia en su sector mejoran sus modelos de trabajo y los hábitos de los profesionales que los ejecutan. Porque Rafael Nadal no lleva once Roland Garros, y en los once ha realizado el mismo trabajo. Sin embargo, sí sigue siendo el mismo que consigue los éxitos.

Nuestra firma ha adaptado esa metodología deportiva al entorno empresarial. Ha conseguido pasar de la palabra a la acción. De escuchar las historias de superación y éxito, de deportistas y entrenadores, para trabajar como ellos lo hicieron cuando alcanzaron el éxito.

Y eso no se hace con una sesión deportiva o con una charla experiencial. Se hace entrenando con los modelos de trabajo y los profesionales que los integran, dentro de su entorno de competición: su empresa.