Por: MCS Fecha: 05 junio, 2018 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

La situación del sector restauración continúa en pleno crecimiento. Frente a una disminución del 3,6% del sector comercial entre 2017 y lo que llevamos de 2018, el de hostelería ha crecido un 7,9%. Sin embargo, los datos de formación no indican que este crecimiento esté siendo acompañado de forma paralela con la formación de sus equipos.

La variedad está sobre la mesa. La cantidad de restaurantes es altísima. La competencia, máxima. Entonces, ¿qué se puede hacer para diferenciarnos? La respuesta está en la experiencia del cliente.

El cliente satisfecho de un servicio, independientemente, de las circunstancias que hayan rodeado al mismo, será quien lo posicione para bien o para mal. Los equipos y sus habilidades serán determinantes en su decisión.

Y para liderar a esos equipos de forma adecuada, están los Jefes de Sala. Son los responsables de que todo ruede de manera ordenada durante cada servicio. Para ello tienen que usar una serie de habilidades, que como ocurre en el entorno deportivo, se pueden entrenar:

  • Tener una comunicación cercana con el equipo.
  • Colaborar con el equipo en las tareas más sensibles del día.
  • Preparar la motivación de su equipo con reuniones previas al servicio.
  • Saber estar y comunicarse con el equipo en presencia de los clientes.
  • Tener capacidad para solucionar las quejas de los clientes en situaciones de tensión.
  • Delegar tareas en su equipo, haciendo que todos ofrezcan su “mejor versión”.
  • Y por último, ser un espejo para el equipo en la realización de los comportamientos claves para alcanzar una experiencia cliente de éxito:

Personalizar la atención, realizar un buen contacto visual, mantener una sonrisa natural, preguntar por su satisfacción al cliente y tomar nota con la iniciativa de mejorar el deseo inicial del cliente.

En resumen, necesitamos de una experiencia cliente excelente para marcar diferencias con nuestra competencia y aprovechar el momento en el que se encuentra la hostelería. Pero sin equipos y responsables entrenados, todo queda al azar de cada momento. Una decisión que merece una reflexión, aunque se tenga mucha experiencia.