Por: Javier de Miguel Muñoz Fecha: 03 julio, 2018 Categoría: Ideas Recursos Humanos Comentarios: 0

Los restaurantes que trabajan con nuestra firma siempre tienen un factor en común cuando contratan nuestros servicios: quieren saber cuánto pueden mejorar en aquello que está en manos de sus profesionales. Es una inversión segura, porque los profesionales ya están ahí, con lo cual el objetivo es que puedan aportar el máximo valor posible.

Cualquier consultoría o auditoría indagaría directamente en la forma que tiene el restaurante de trabajar para generar resultados. Los productos, la forma de ofrecer el servicio, los precios… Nuestras auditorías, sin embargo, están enfocadas en las personas y lo que depende de ellas para hacer crecer el negocio.

Recibir al cliente aumenta el consumo.

Nuestra firma lo tiene más que comprobado: si los restaurantes de nuestros clientes tienen capacidad para ver al cliente antes de que se siente a la mesa, su ticket medio mejora. Y no es magia. Simplemente el cliente se siente recibido y conecta con la idea de que estamos ahí para atenderle lo mejor posible. Para que este comportamiento ocurra, hay que tener muy bien definida las posiciones dentro del restaurante y cómo se va a apoyar el equipo para que podamos dedicar tiempo a este comportamiento.

El contacto visual demuestra nuestro interés.

Mantener el contacto visual con el cliente cuando este está hablando, le hace sentir que queremos atenderle. Parece una obviedad, pero en muchas ocasiones, lo que hacemos es “despachar” y esto disminuye muchísimo la experiencia del cliente en nuestro establecimiento. Este comportamiento, es muy fácil de realizar y, además, el cliente marca el ritmo de cuándo tenemos que mirarle y cuándo podemos centrarnos en anotar su pedido. No hay mejor manera de relacionarnos con nuestro principal generador de ingresos.

El cliente confía cuando te escucha.

Los clientes necesitan escucharnos para confiar en nuestros servicios. Si durante la toma de una comanda, no sugerimos nada, no le asesoramos sobre la carta que tiene entre sus manos o no le explicamos cómo funciona nuestro servicio, no estamos invitando al cliente a que vuelva. No es solo la comida que servimos, sino también cómo entiende y experimenta el cliente el servicio. Las novedades si es un cliente habitual, lo adecuado si es un cliente que nos visita por primera vez, lo que le apetece si ya ha acabado su bebida, pero aún no ha terminado su plato. Hay que estar ahí para sugerir, porque si no sugerimos no solo no conseguimos resultados, sino que dejamos de conocer a nuestros clientes.

Siempre con ritmo, nunca a destiempo.

Y todo lo anterior, tiene que ocurrir en el momento adecuado. Si el cliente ya se ha sentado, es tarde para realizarle la mejor recepción posible, pero no lo es para tomarle nota de las bebidas con un saludo y sin que tenga que esperar. Si nos ha llamado, levantando la mano, no es tarde para tomarle la comanda mirándole atentamente mientras realiza el pedido. Si no lo hemos mirado mientras tomaba la decisión de en qué se va a gastar su dinero, al menos, aún podemos estar atentos a cómo va su comida y si necesita otra bebida o algo más de salsa, por ejemplo. Y ya nada más. Porque llegados a este punto, si no hemos visto nada de lo anterior, el cliente tendrá una experiencia normal, aunque hayamos servido una comida excelente. Lo mínimo que se nos puede pedir.

Por eso es tan importante tener a los equipos entrenados en estos comportamientos básicos de atención al cliente. Porque previenen errores en la atención al cliente y potencian la experiencia del cliente. Y, además, estamos invirtiendo directamente sobre resultados en nuestros tickets medios y nuestras ratios de fidelización. Una inversión más que asumible y eficaz.[/vc_column_text]

Te ha parecido interesante...

y quieres saber cómo trabajamos...

Nuestra firma se pone a tu disposición para que puedas conocer las soluciones MindCompanySport y la metodología de trabajo que hay detrás de cada una de ellas.